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Acapulco, Guerrero, 9 de noviembre de 2006.- Poco a poco, un concepto se está propagando por todo el mundo: la educación inclusiva. En el tercer día del XIV Congreso de Inclusión Internacional, ponentes de diversos países hablaron sobre este modelo, que busca cambiar el paradigma de la educación tradicional.
De acuerdo con el profesor canadiense Gordon Porter, principal ponente y moderador de la Conferencia Magistral del día, la educación inclusiva busca satisfacer las necesidades educativas de todos los alumnos, sin excepción, en una misma aula, en la misma escuela, evitando así la segregación, fomentada desde el actual modelo por medio de escuelas especializadas, que lo único que generan es exclusión, entre otros aspectos. |
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Porter, quien tiene más de 40 años de experiencia y en los últimos años, ya retirado, se ha dedicado a promover la educación inclusiva, explicó que “existen muchos factores que impiden que los alumnos no tengan los resultados que deberían. Uno de ellos es el modelo educativo tradicional, que se convierte en un obstáculo para cierto tipo de gente pues se concentra en el estudiante individual, tiene un plan particular que se enfoca en sus problemas particulares y así se trata a la gente. En cambio, la educación incluyente se concentra en la preparación del maestro para que tenga mayores herramientas para satisfacer las necesidades de todos los alumnos. El entorno es vital para conseguir ese cambio: gobierno, instituciones, ellos mismos son vitales para cumplir con esa premisa”. Durante esta sesión también participó Merie Farah, de Beirut, Líbano. De 25 años, Farah es autogestora; trabaja para conseguir mejores oportunidades para quienes, como ella, han sido discriminadas. “Cuando era joven mis padres me mandaron a lae escuela con mis hermanos. Ahí se aprende árabe, francés e inglés. Desgraciadamente, no sucedió: el maestro de árabe no me aceptó porque tengo síndrome de down. Afortunadamente pude estudiar francés e inglés y aprendí a leer y escribir. Pero no sólo eso: aprendí a convivir con todos, conocerme a mi misma. Quería ser aceptada y entendía, con lo que había aprendido, que era posible. Poco después viajé a Estados Unidos. Ahí aprendí que sí quería ir a la universidad, ser independiente, tener familia. Podía hacerlo. Regresé a Libano a 16 años y fue un cambio radical. Fue difícil: descubrí que no podía ir a la escuela pero me las arreglé para salir adelante. Que una persona tenga down no quiere decir que no pueda aprender, la cosa es que los maestros a veces no saben cómo enseñarnos".
Por su parte, Haydeé Beckles, autogestora panameña y representante de Inclusión Internacional de Iberoamérica, resumió la visión de la gente con discapacidad frente al mundo: “Somos capaces de mover la montaña invisible. Fue difícil cuando era chica, me caía. Si no fuera porque vi y sentí el dolor de ser diferentes, de ser tratada como un despojo... Eso me hizo salir adelante, con el apoyo de mi mama, papa, hermanos. Los humanos no sabemos cómo actuar con algo diferente. Soy negra, mujer y discapacitada y tuve que aprender que en las diferencias podemos ser amados, respetados”.
También expusieron Serge Ebersold, de OCDE, Conrado Lebenshilfe, de Alemania, Gilberto Rincón Gallardo, de México, y Miguel Ángel Cañizares, Secretario de Educación de Panamá.
Este último caso es muy interesante, pues este país se ha convertido en un ejemplo para el continente. Por ello, trataremos esta experiencia en una nota aparte que presentaremos eventualmente.
En la tarde, las sesiones simultáneas trataron temas como dimensiones de la inclusión, políticas públicas, estrategias para la desinstitucionalización, el papel de las familias, buenas prácticas del desarrollo inclusivo.
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