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La vida de José Cruz dio un drástico giro a partir del 28 de noviembre de 2006, cuando sufrió un paro respiratorio como consecuencia de la esclerosis múltiple. El accidente le provocó daños en el cerebro, afectación en el bulbo cervical y las cuerdas bucales, además, lo puso súbitamente en una silla de ruedas. Pero eso no fue todo.
A raíz del progreso de su enfermedad, el creador de Real de Catorce vivió en carne propia la discriminación. Su pareja lo abandonó, sus músicos le retiraron el apoyo e incluso lo demandaron por “incumplimiento de contrato”, y, lo que pareciera peor, su voz quedó dañada de forma permanente.
--Lo dejó su pareja, su grupo, lo asaltó una grave enfermedad, ¿qué le motiva a levantarse todos los días?
-- Mi propia respiración. Una vez me preguntaron en una conferencia de prensa, si yo creía en Dios... Yo se que respiro, mientras respire estoy vivo.
-- ¿Sólo la respiración?
-- ¡Claro!, yo inhalo a Dios y exhalo a Dios.
Cruz habla pausado, a ratos tartamudea y arrastra la voz. En alguna ocasión en plena vía pública creyeron que estaba borracho por su tropezada pronunciación, pero era por causa de la esclerosis múltiple, padecimiento neurológico que altera las funciones del organismo. Pero su padecimiento parece no afectar en su estado de ánimo. Exhibe con orgullo su amplia sonrisa, mientras ve un partido del Cruz Azul, equipo en que jugó su padre, Jorge, “El Coco”, Camargo.
Así surge la conversación, en medio de un partido de fútbol de su conjunto favorito. De testigo principal está una imagen del avatar hindú Bhagavan Sri Sathya Sai Baba, uno de los líderes religiosos admirados por el cantante quien se asume como un hombre profundamente espiritual.
“A mis alumnos les pregunto: ¿qué es lo más cercano que tienes? Algunos me dicen mi familia, mis raíces culturales. Y yo les respondo: no, lo más cercano que tienes es tu respiración. ¿No es así?, es lo más cercano que tienes, inhalas vida y exhalas vida, entonces esa es la tesis que yo sostengo con mis alumnos y ese es el legado que yo quiero dejar”.
Y explica: “No estoy hablando de que no me voy a morir. Tengo que ser realista, el cerebro de un enfermo de esclerosis múltiple envejece más pronto que el de las otras personas. Cuando avanza la enfermedad los brotes son más fuertes, es posible que venga otro paro respiratorio, que no la libre pues, tengo que ser realista. El legado que quiero dejar a mi hija es la fortaleza, que vea a un padre fuerte, no una fortaleza fingida, sino fortaleza neta, pura”.
A su única hija, María José, de 17 años, el máximo icono del blues en México quiere dejar todo su legado musical. Fue ella quien lo secundó en los coros del concierto “¡Pero si te ves tan bien!”, organizado el 4 de agosto pasado y al cual lo acompañaron más de 3 mil seguidores y músicos de la talla de León Chávez Teixeiro, Jaime López y Francisco Barrio, “El Mastuerzo”.
Real de Catorce se fundó en 1987. Desde esa fecha se produjeron 10 discos con el nombre del grupo. El autor de todas las letras es José Cruz, quien imprimió su vena poética en los coros del grupo. A la sazón, jamás abandonó su conciencia crítica hacia el gobierno. De esto dan cuenta su canción “Suena el Viento”, compuesta a raíz del asesinato del periodista Manuel Buendía, o el título “Crecimiento Cero”, una sátira al gobierno de Vicente Fox.
Como resultado de todos estos años de ser testigo de las políticas culturales, advierte: “La tendencia del panismo es que la cultura sea relegada, tanto en los presupuestos como en la consideración hacia los proyectos que emanan de la sociedad. Los espacios fueron cooptados por la iniciativa privada, dejaron de ser accesibles a los músicos independientes con una proyección distinta como voz de la sociedad.
“En México estamos entrando en una etapa de oscurantismo, como así lo plantea esta economía globalizada y tecnócrata; no tienen consideración de las raíces que nos dan historia, ni tampoco tienen consideración para los que generamos cultura, pero nosotros tenemos la suficiente fortaleza para generar nuestros propios proyectos de independencia”. |
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Precisamente ahora Cruz se enfrenta a un nuevo episodio de refrendar su independencia después del rompimiento con el resto de los integrantes de Real de Catorce. Desde 2003 el poeta sabía de su enfermedad, y lo hizo público con la exhibición de las radiografías de su cráneo en la portada del disco “Voy a Morir”.
Justo en ese momento, el cantante nacido en 1955 en la ciudad de México comenzó a lidiar con la discriminación por su enfermedad. “¡Pero si te ves tan bien!”, es la frase que recurrentemente escuchan quienes padecen de esta enfermedad autoinmune, que se caracteriza por la falta de producción de mielina en el cerebro, explica la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple. Esa misma frase escuchaba a diario Cruz, quien, a pesar de sus constantes sofocaciones y cansancio frecuente, cumplía con las exigencias de sus compañeros Julio Zea y Fernando Ábrego de seguir con la agenda de trabajo.
Así transcurrieron los meses hasta que una noche de noviembre de 2006 Cruz azotó en el piso, en pleno escenario. La causa, un paro respiratorio. Fue entonces cuando la enfermedad transmutó de una etapa de brote-remisión a la fase secundaria-progresiva. El artista estuvo dos meses sin poder caminar, estuvo inconsciente durante una semana e incluso se olvidó de que sabía tocar la armónica y la guitarra.
Cruz culpa a sus compañeros de ese episodio: “No me proporcionaron el tanque de oxígeno que requería y con frecuencia olvidaban el banco que también necesitaba”.
La inmovilidad llevó al autor de “Azul” a escribir a diario lo que ahora llama sus “diarios de sanación”, poemas que desmenuzan su convivencia con la esclerosis múltiple. De aquella experiencia del paro respiratorio surgió el poema “La Serpiente”:
“Ayer en la tarde tembló/ mi cuerpo cayó en el abismo de la sal./ Cuando un canario se fractura el armazón/ así caí del vuelo de vivir/ una lesión en el paraíso derritió mis piernas/ se convirtió en un sueño sostenido caminando/ y me volví serpiente./ Ahora serpiente soy (...)/ soy una columna vertébrica como cables de luz que van envejeciendo lentamente/ se van cortando y ahora me arrastro, me arrastro”.
Cruz cuenta que, lejos de comprender su enfermedad, sus compañeros arreciaron sus exigencias. En diciembre de 2006, un mes después del accidente, los músicos querían cumplir un contrato en el foro Alicia, comprometiendo la presencia de su vocalista. “No está tan mal” (sic), dijeron a Ignacio Pineda, dueño del lugar. El empresario se negó a acceder a la exigencia.
Así, Cruz decidió interponer una denuncia contra los músicos en el Consejo Nacional para la Prevención contra la Discriminación:
“(...) Padezco una enfermedad discapacitante que no me permite la 'vitalidad' que me exigían, ya que ésta afectada mi capacidad cognitiva, padezco de fatiga crónica, espasticidad (rigidez muscular), disartria (dificultades en el habla), temblor, incontinencia urinaria, vértigos, disfagia...”.
Ahora, quien es considerado como el máximo exponente del blues en México canta junto a su hija y jóvenes músicos que se están aprendiendo sus canciones en un taller que semanalmente les imparte en su casa, ubicada a unos minutos de la Central de Autobuses del Sur, en la ciudad de México. En sus dos últimos conciertos Cruz estuvo acompañado de médicos de la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple y un tanque de oxígeno, y cantó lento, a su ritmo, acoplando sus canciones a su nueva condición física.
Con ese ánimo pausado, José inicia nuevamente otro proyecto. O varios proyectos más. De entrada, se prepara para su próxima presentación, que tendrá lugar en el Teatro de la Ciudad el próximo miércoles 26 de septiembre. Está programado que le acompañen la cantante Eugenia León y el flautista Horacio Franco. “Siempre he sostenido que la creatividad salva vidas”.
Tiene proyectos más ambiciosos. La producción de un nuevo disco con los poemas de su “Diario de sanación”, la participación en un disco-homenaje con Jaime López, “El Mastuerzo”, Nina Galindo, entre otros representantes de la escena blusera y del rock urbano. Cada uno de sus esfuerzos es respaldado por su red de apoyo, conformada por sus admiradores, quienes no cobran un centavo por ayudarlo a sobrellevar su enfermedad.
Así pasan los días de José Cruz. Se levanta a ejercitar sus piernas con el popular ejercicio de la “bicicleta”. Desayuna fruta y yogur. Y de ahí, a escribir poesía, a componer música. Después, relajarse con alguna lectura o con el fútbol, desde su diminuto cuarto, donde lo mismo convive un pequeño altar con la imagen de Buda, que una cama con un peluche del hombre araña, unos aparatos para pesas, libros, hojas y un televisor.
-- ¿Piensa seguido en la muerte?
-- No, estoy más ocupado en la creatividad, en dar talleres de blues a mis alumnos, en dejar un legado a mis alumnos. A mi es lo que me fortalece, no tengo muy presente la muerte en mi cabeza, no me obsesiona esa idea, sí la consideré porque algunos pacientes que padecen esclerosis múltiple sí se han quitado la vida, pero no es mi caso, me considero una persona muy valiente.
Con esa valentía, se da ánimos y se extiende en la conversación, a pesar de que tiene como consejo médico no hablar más de media hora continua, para evitar la fatiga : “Una de las razones por las que yo me presento actualmente es para ser un ejemplo de vida. Independientemente de los diagnósticos drásticos que dan los médicos yo estoy vivo por hoy. Mi propósito es que las nuevas generaciones sepan que sí se puede componer blues, en cualquier circunstancia”.
(Red de apoyo a José Cruz: Calle A, manzana seis No. 12, colonia Educación, Coyoacán. Tel. 55 44 49 64, josécruz14@hotmail.com, ashali@hotmail.com.
Más información sobre acciones de solidaridad
* Entrevista publicada con autorización del autor, Juan Pablo Proal
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