Ensamble musical, fusión en el sentido más amplio
Jóvenes con y sin discapacidad interpretan el Canon de Pachelbel

Por: Anatol Alvarez Ibarra
2010-12-09

La música es sin lugar a dudas una de las expresiones artistitas que llegan directo al alma y permiten que los seres humanos nos vinculemos, es así como un proyecto realizado por los maestros Gabriel Sierra y Carlos Palma, de la escuela de iniciación artística No. 4 del Instituto Nacional de Bellas Artes, quienes han unido a jóvenes con y sin discapacidad en un ensamble de teclados, sin que esta diferencia se vea en el escenario.

En una presentación realizada por la Asociación Mexicana de Síndrome de Williams en su comida de fin de año pudimos ver esta fusión que tuvo su máxima expresión cuando los jóvenes con síndrome de Williams interpretaron el Canon de Pachelbel junto con jóvenes regulares que, al igual que ellos, estudian música.

El Síndrome de Williams es una alteración genética en el cromosoma numero 7, por la pérdida de material genético en una de las alas de este cromosoma, por lo que se alteran varios genes, entre 16 y 30. Tiene una incidencia de 1 de cada 7 mil 500 nacimientos. Se caracteriza en rasgos físicos específicos como una forma muy particular del rostro, baja estatura, un leve retraso mental, alteraciones cardiacas y altos niveles de calcio en el organismo.

El descubrimiento de este síndrome no tiene mucho tiempo ya que fue hasta el año de 1961 cuando el médico John C.P Williams hizo un informe del cuadro clínico, que incluye el estrechamiento en la aorta en las proximidades del corazón.

Elizabeth Pérez, presidenta de la Asociación Mexicana de Síndrome de Williams explicó que en la antigüedad la idea de  seres mitológicos como los duendes probablemente habrían surgido inspirados en personas reales que tenían síndrome de Williams, ya que sus rasgos físicos son muy similares: son pequeños, de caras muy simpáticas, orejas puntiagudas y nariz respingada.

“Estos seres vienen a alegrar a los seres humanos con su risa, sus canciones, su música y su baile”.

Foto de Elizabeth Pérez

Estos jóvenes se sienten muy atraídos por la música de una manera inexplicable, tienen muchas habilidades para desarrollarla y también se caracterizan por ser muy sociables, lo que facilita su participación en grupo y el aprendizaje de esta expresión artística.

Es por ello que con esta facilidad musical han podido sobresalir en este programa, Gabriel Sierra explica que no quieren diferenciar quién tiene discapacidad y quién no la tiene, sino que simplemente haya inclusión, “no sé quién sea del programa regular o del programa especial, de esto se trata exactamente, no importa quién es quién, lo importante es que estamos haciendo música”.

Sierra explica que primero estuvieron listos los jóvenes con Síndrome de Williams, antes que los que acuden al programa regular a tomar clases con él y es por ello que se decidió a que ellos hicieran la presentación.

El proyecto inició porque Sierra se sentía atraído por la música que tocaba su compañero de salón con sus alumnos, el profesor Palma, sin embargo Gabriel planteó que no era necesario hacer un nuevo proyecto, ya que si esa música se oía tan bien, lo mejor era integrar los dos grupos para hacer una fusión maravillosa.

Foto de Gabriel Sierra


En la presentación, primero tocaron los jóvenes regulares con la interpretación de diversas piezas con las que demostraron su habilidad musical y su sensibilidad hacia ella.

Después aparecieron en el escenario Omar, Cintia,  José Carlos, Gabriel Emiliano y Danae, quienes tocaron piezas musicales cada uno junto con el maestro Gabriel. El público, que en su mayoría eran padres de familia, acompañaban con sus palmas al ritmo de la música y si alguien de ellos se ponía nervioso lo impulsaban a seguir tocando.


Omar tocando el piano junto con Gabriel Sierra

Después ambos grupos se unieron sentándose de dos en dos frente a un teclado, apoyados por los maestros y por Elizabeth, no podríamos diferenciar quien tenía discapacidad y quien no la tenía, lo que si pudimos observar es que entre ellos se ayudaban, se cuidaban, no hubo ni media nota en falso, no se escuchó ni un titubeo.

El resultado final fue una interpretación magistral que nos enchinó la piel, el Canon de Pachelbel se oía como cuando se juntan los mares con los ríos, una fusión de jóvenes que tienen la misma pasión, la pasión por la música.

Una estudiante tocando en el ensamble junto con su maestro

Investigaciones recientes demuestran la importancia que tiene la música para estimular habilidades y crear destrezas, expresar sensaciones y sentimientos, sobre todo “felicidad” en las expresiones corporales y faciales. En la Asociación del Síndrome de Williams hacen ejercicios de coordinación psicomotriz, auditiva, motriz y vocal.

Si quiere conocer más sobre este programa se puede poner en contacto con el maestro Gabriel Sierra: mil_900@hotmail.com

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