Mujeres con discapacidad: De la invisibilidad al ejercicio pleno de los derechos

Por: Covadonga Pérez Villegas*
2012-03-05

Cuando se piensa en el término discapacidad y se apunta al género femenino, sin duda, encarna la figura de una mujer invisible, amargada o frustrada; esto puede ser real, empero, hay quienes han sido capaces de emprender abiertamente la lucha constante contra la discriminación y la vulnerabilidad, enarbolando banderas y reivindicando causas.

Unas y otras tienen sus razones y merecen mi respeto. Mujeres, simplemente mujeres, sin calificativos, ésas que no agachan la cabeza y que muestran cotidianamente su valentía ante todas las adversidades. Muchas que no renunciaron a ninguna de las condiciones de su sexo y se asumieron como género único, el género humano, y, a pesar de todo, no han permitido que se deteriore su esencia femenina.

Sin embargo, el grado de satisfacción personal que experimenta una mujer tiene mucho que ver con su imagen corporal. Necesitamos sentirnos identificadas con las imágenes del cuerpo que socialmente se consideran adecuadas, y ésta es, sin duda, una ardua tarea, sería insensato no suponerlo, ya que se asume, sin ningún preámbulo, que una mujer con discapacidad es una persona “enferma”, así como la gordura se ha convertido en algo reprobable y la delgadez tiene que ver con la buena salud, ejemplos que se conforman de prejuicios.

Las mujeres con discapacidad somos también víctimas de la influencia que ejercen esos mensajes publicitarios, al dejarnos fuera del prototipo que tiene que ver con el éxito. Estos mensajes penetran, generan y provocan la comparación entre el estereotipo de la belleza y la imagen que las mujeres en esta condición tienen de sí mismas, lo que en muchas ocasiones causa deterioro en la autoestima y produce inseguridad y rechazo a la integración social.

Esta situación, por obvias razones, genera en cadena el impedimento a incluirnos en otras actividades como es el empleo, ya que existe una baja expectativa de las posibilidades profesionales de una mujer con discapacidad y, de las pocas que trabajan, la mayoría lo hacen en empleos mal remunerados.

                     tres diputadas en silla de ruedas. Foto del grupo parlamentario del PRI México

Estos hechos son elementos clave para la comprensión del fenómeno de la violencia psicológica socialmente ejercida contra las mujeres con discapacidad, ya su imagen no responde a patrones establecidos y difícilmente se les reconoce su propia sexualidad, ya que, cuanto más evidente es la deficiencia, más posibilidades tienen de no ser consideradas para formar una familia.

En décadas recientes, historiadores y otros estudiosos de las ciencias humanísticas han analizado intensamente las circunstancias de equidad basadas en la identidad, el género, el origen nacional, la migración y la discapacidad, y es esta última la que tiene una de las prevalencias más altas de inequidad, además de que rara vez ha sido sujeta a investigación.

Pero la discapacidad sí es un tema de relevancia social desde hace más de 20 años, y México la ha colocado en la agenda de las Naciones Unidas en busca de un instrumento vinculante desde el año 2001.

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad promovida por Don Gilberto Rincón Gallardo y Meltis fue aprobada por la Asamblea de la ONU el 13 de diciembre de 2006, entró en vigor a nivel mundial el 3 de mayo de 2008 y se ha convertido en el primer tratado sobre derechos humanos del siglo XXI.

Esta Convención menciona en el Artículo 3º sus principios generales:

A) El respeto de la dignidad inherente, la autonomía individual, incluida la libertad de tomar las propias decisiones, y la independencia de las personas

B) La no discriminación

C) La participación e inclusión plenas y efectivas en la sociedad

D) El respeto por la diferencia y la aceptación de las personas con discapacidad como parte de la diversidad y condición humanas

E) La igualdad de oportunidades

F) La accesibilidad

G) La igualdad entre el hombre y la mujer

H) El respeto a la evolución de las facultades de las niñas y los niños con discapacidad y de su derecho a preservar la identidad

Asimismo, el reconocimiento de que las mujeres con discapacidad somos un grupo discriminado entre los más discriminados, como lo menciona la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (ENADIS, 2010), contrasta con el Artículo 6º de la Convención, el cual reconoce los derechos de las mujeres y las niñas con discapacidad, así como las medidas que se deben adoptar para asegurar que puedan disfrutar plenamente y en igualdad de condiciones todos los derechos humanos y libertades fundamentales.

Hoy, los ojos del mundo están puestos en nuestro país como impulsor y promotor de esta Convención, pero también porque no son muchos los que, obedeciendo el mandato de este tratado, han creado una Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, destacando en este documento la visión de género. Falta mucho por hacer, y armonizar el Marco Jurídico de manera transversal para lograr la plena integración de las Mujeres con Discapacidad sería una de las principales demandas a atender.

¿Podremos borrar el estigma de la minusvalidez, la mendicidad y la poca productividad? Éstas son algunas barreras que nos ha impuesto la sociedad, al no reconocernos como sujetos de derechos.

Los grandes movimientos sociales son siempre impulsados por sus propios actores y las mujeres con discapacidad no son la excepción. Muestra de ello es que en la Cámara de Diputados hay cuatro representantes, una más en el estado de Morelos, una funcionaria de Gobierno en Oaxaca y no son poca slas que presiden los Consejos Estatales; hay, además, destacadas profesionales en todos las áreas de la vida productiva de nuestro país y reconocidas periodistas que han dirigido estructuras informativas a nivel mundial.

La vida y el tiempo se nos vinieron encima; ¿podremos borrar el estigma de la minusvalidez, la mendicidad y la poca productividad? Éstas son algunas barreras que nos ha impuesto la sociedad, al no reconocernos como sujetos de derechos.

La historia de las mujeres con discapacidad está llena de mitos, que no significan mentiras, sino que se vuelven leyendas y logran conformar el espíritu de un pueblo; los sueños de las mujeres con discapacidad y sus familias están en busca de las respuestas a sus deseos y del antídoto para sus miedos.

No podría terminar mi participación sin reconocer a quienes, sin mirar atrás, comparten sus vidas siempre con valor, solidaridad y mucho amor: a todas las madres valientes que tienen hijos con discapacidad.

Publicado en la Revista México Social y Reproducido en Dis-capacidad.com con autorizción de la autora.

 

*Covadonga Pérez Villegas

Presidenta de Mujeres en Serio A.C.; asesora de la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables de la Cámara de Diputados, de la Dirección General del IMSS y del DIF Nacional y fundadora de la Federación Mexicana del Deporte sobre Silla de Ruedas FEMEDESIR. Es miembro de la Junta de Gobierno y Asambleísta del CONAPRED e integrante de la Red Internacional Ledership for Women whit Disabilities. 

 

 

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