La vida diaria con mi amor ciego
Por: Por: Andrea Murguía 2012-06-27
“Analizando Blindness”
Tuvimos un día desocupado, bastante. Últimamente esos días abundan y no nos agradan tanto. Decidimos relajarnos, recostarnos, poner una película y acurrucarnos ya que la lluvia había disminuido la temperatura. Tenía tanta pereza que le pedí a Ben que él nos pusiera la película. Era “Blindness”, la tuve guardada un largo tiempo, esperando un buen momento. Leí el libro de Saramago “El ensayo sobre la ceguera” hace algunos años y aunque no me dejó un buen sabor de boca, sí me dejó una larga y compleja reflexión. Tuve el DVD aguardando porque no sabía qué esperar cuando la viera, si estar buscando los elementos del libro en la película o si vería diferente la historia de la que imaginé en mi cabeza. Y sabía que no quería olvidar las imágenes que creé a partir del libro, pero esa tarde lluviosa y sin agenda, parecía perfecta para el enfrentamiento.
Yo le iba describiendo detalles a Marcos, mi compañero invidente, sobre los personajes para que pudiera identificarlos, ya que de antemano sabía que permanecerían en la historia. Cuando de pronto me di cuenta que estaba disfrutando hacer la narración, ya no estaba pendiente de separar la película del libro. No era igual, pero no se peleaba con la creación en mi cabeza. Así que sin esa preocupación pude disfrutar hacerle la descripción a Marcos y más aún porque ya tenía los antecedentes. Fue mucho más fácil, porque no tenía que ir entendiendo la historia al mismo tiempo que la observaba y describía.
Por su parte, Marcos estaba bastante interesado. Si me retrasaba un poco, me decía ansioso -¿qué pasa ahí Andrea?- Y si me tardaba otra vez, se quejaba diciendo -¡ay, ojalá alguien me pudiera decir qué pasa!- Cada vez estaba más ansioso y varias veces lo escuché diciendo -¡ay no!, ¡ay no lo puedo creer!- No sabía si lo estaba diciendo porque se identificaba con “los ciegos” y no le gustaba la forma en la que la historia los presenta o cuál era la razón, así que tuve que preguntarle.

Él me dijo que se quejaba porque no podía creer que fuera posible caer tan bajo. Como cuando “el ladrón” le toca el pecho a la mujer de los lentes oscuros al ir recorriendo en fila india los pasillos del sitio. O como cuando un grupo ejerce un poder torcido a partir de la comida, y también cuando las pertenencias para pagar por la comida se acaban y cínicamente piden mujeres a cambio de ella. Le inquietaba mucho que la mujer del médico, que era la única que podía ver, no hiciera mucho por quitarles el poder a “los malos”. Y estuvimos un rato platicando acerca de que ella pudo mantener el liderazgo mientras fueron pocos pero conforme aumentó el número de ciegos, no lo pudo ejercer.
Pensé que a Marcos le afectaba que fueran personas invidentes las que nos muestran toda esa degradación de la sociedad, pero específicamente le pregunté eso y me respondió –no, lo que me hace sentir mal es que es el ser humano en general el que es capaz de comportarse tan vil que me da coraje- Y tiene razón, las personas que se vuelven abusivas, impulsivas e irracionales en el encierro, no tienen que ser necesariamente invidentes. Es más, sabemos de estas conductas en las prisiones, en los internados y recientemente, y aunque en menor grado, también en los realities en donde por semanas o meses permanecen aislados. Además, hablamos de que estas personas de la historia no son ciegos comunes, ni tampoco es una situación regular. Es decir, no es un ciego entre 100 superando su pérdida junto con su familia, buscando rehabilitación y estudios ofrecidos en conjunto por personas normovisuales y personas invidentes con experiencia. Esta situación de la película es inusual, todo mundo de pronto pierde la vista, así que todos viven una crisis al mismo tiempo.
Y al final Marcos agregó -un ambiente similar viví en mi escuela para ciegos, pero nunca sabré si era debido a que éramos todos invidentes o porque estábamos internados. También recuerdo que varios buscaban tener poder, ser líderes de organizaciones, sólo por poder y no por convicción-. Pero ¿cuántas personas normovisuales existen que busquen el poder sin perseguir un verdadero objetivo común? Esta reflexión nos llevó a concluir ciento por ciento que la desorganización, degradación y falta de respeto no tiene que ver con la discapacidad visual, tiene que ver con los seres humanos. Y es trabajo de cada persona hacer su parte correspondiente para lograr que grupos pequeños funcionen, así junto con los demás grupos pequeños, forman en total la comunidad de un país.
La película nos gustó y nos ha dado material para platicar ampliamente. Yo detesté la situación igual que Marcos y más que nada me enfureció el debilitamiento del médico. Pero en definitiva amé los blancos y la dulzura con la que el matrimonio comparte su casa y pertenencias. Esos blancos brillantes pero tristes, hermosamente combinados pero representativos de la ausencia… ¿cómo describir eso a mi compañero invidente? O ¿acaso la historia fue suficiente?
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¿Quién es Andrea Murguía?
Estudié Ciencias de la Comunicación. Me gusta fotografiar detalles e instantes únicos. Junto con mi compañero de vida, Marcos Velázquez he ofrecido por nueve años la conferencia En Contacto con la Ceguera, en donde hablamos sobre la experiencia de él al perder la vista durante su adolescencia. Acercamos el tema de la discapacidad visual a la percepción de la realidad social de las personas con la intención de cambiar la idea y la actitud. Debido a esta labor estudié Locución y expresión verbal para mejorar mi desempeño en acción.
Recientemente descubrí que escribo. Por muchos años escribí en mi mente. Repasaba oraciones en mi cabeza que pensaba que se escucharían bien si yo fuera escritora. Soy comunicadora y ahora entiendo que no sólo puedo transmitir los mensajes que pertenecen a los demás, sino también los propios y encuentro en la escritura una forma natural de hacerlo.

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